Me sobran menos de 10 minutos para tener que ir a clase, y aquí me encuentro yo reflexionando sobre la rutina. Acaba el verano, los días de playa, el quedar todos los días, vuelve la lluvia, el frío, los odiosos abrigos...y la rutina. Cuando pregunto : - ¡Qué tal has empezado el curso? -Pff, ya hemos empezado con la rutina...- me contestan.
Pero realmente eso no es algo malo. Todo el mundo necesita una rutina. La rutina es sinónimo de seguridad y comodidad. Tú sabes, todas las mañanas, que al mediodía vas a comer en tu casa, con tu familia. Por la noche, sabes que vas a dormir en tu cama, que vas a leer tu libro y que vas a cerrar la ventana porque es otoño y hace frío. Siempre sabes lo que vas a hacer, y no es algo malo, es cómodo. Tienes una sensación de seguridad. Sabes que eso, nadie lo va a cambiar. Y eso es importante.
Uff, casi pierdo el bus. Y nada, después de tantas horas, una comilona para celebrar el cumpleaños de mi madre y un entrenamiento, he perdido el hilo de lo que estaba diciendo...Así que nada, así se queda.
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