Noches de soledad, sueños de princesa.
Noches de tormenta, sin más abrigado que el olor que se dejó. Sin más compañía que sus caricias olvidadas. Sin más ruido que sus palabras nunca dichas.
Sueños llenos de melancolía, perdidos entre la verdad y la imaginación. Momentos, conversaciones y miradas tan soñadas, que ya no sabía si alguna vez sucedieron. Viviendo en un limbo entre el futuro y el pasado, sin un presente al que agarrarse, sin una cuerda que la sacase del pozo. Y en la profundidad, tan oscura como su mirada, como su negro corazón, moría sin remedio.
Últimamente yo me siento un poco así...
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