La vida es caprichosa, y ahora ha decidido jugar contigo. Te agarra, pequeña muñeca de trapo, y te hace girar. Giras hasta que dejas de ver, de oír, de sentir…Pierdes el vértigo que sentías, ya cuál es tu punto de gravedad. El pasado, desdibujado, pierde su sentido, y ya no te importa, no te importa nada. La velocidad te despeina, no hay por qué guardar las formas. La vida te empuja contra el suelo, pero no hay dolor, tan solo mucho sueño. Y aunque los párpados te pesan y te piden por favor que te vayas con el hombre de arena, tú, con tu mundo patas arriba, decides, por qué no, jugar con la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario